Y O K O
Acompañante de la Familia Gálvez Romero.
Que su existencia en este mundo trascienda y el camino este lleno de luz y de amor, gracias por tanto. Vivirás siempre en nuestros corazones.
Falleció en Xalapa; Ver., el 18 de julio de 2026.
Sus compañeros humanos y Parai Zoo dieron una despedida digna y con Amor.
EPD
Mi amado Yoko:
Hoy mi corazón está roto porque tuve que despedirme de ti, pero también está lleno de gratitud por los diez años maravillosos que me regalaste. Llegaste a mi vida para enseñarme el significado del amor más puro, ese que no necesita palabras, solo una mirada, una caricia y el movimiento de tu colita cada vez que me veías llegar.
Nunca olvidaré cómo corrías hacia mí cuando regresaba del trabajo, emocionado como si hubieran pasado años sin vernos. Dormías a mi lado, cuidabas de mí y llenabas mi habitación de paz. Eras tan inteligente, tan obediente y tan noble que dejaste una huella imborrable en mi alma.
Dicen que el corazón de los perros solo sabe amar, y el tuyo me amó hasta el último instante. Saber que aquel día tu emoción por verme fue tan grande que tu corazón ya no pudo más me parte el alma, pero también me recuerda cuánto nos quisimos. Nuestro amor siempre fue recíproco, sincero e infinito.
Gracias por cada beso, cada travesura, cada momento de compañía y por ser mi amigo más fiel. Gracias por elegirme como tu humana y permitirme ser parte de tu vida.
No es un adiós, mi amor. Es un “hasta pronto”. Quiero creer con todo mi corazón que algún día volveré a encontrarte, que correrás nuevamente hacia mí con la misma alegría de siempre y que nos abrazaremos para no separarnos jamás.
Hasta que ese momento llegue, vive libre, sin dolor y feliz. Corre entre las nubes, juega y espérame con esa mirada que tanto amé. Aquí seguirás viviendo en cada uno de mis recuerdos, porque un amor como el nuestro nunca muere.
Siempre serás mi compañero, mi niño hermoso, mi más fiel amado.
Te amo hoy, mañana y por toda la eternidad.
Con todo mi amor,
Tu mamá.
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